22 nov, 23:41 EST

Milicianos de al-Shabab matan a 28 en bus en Kenia


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NAIROBI, Kenia (AP) -- Un hombre armado disparó desde la derecha, y otro desde la izquierda, matando a los no musulmanes que yacían tendidos en línea sobre el suelo, acercándose cada vez más a Douglas Ochwodho, que estaba en el medio.

Y entonces cesaron los disparos. Al parecer cada pistolero pensó que el otro se había encargado de Ochwodho. Permaneció inmóvil hasta que los 20 extremistas abandonaron del lugar y pareció ser el único sobreviviente entre los que habían sido seleccionados para morir.

Extremistas del grupo islámico somalí al-Shabab atacaron un autobús en el norte de Kenia al amanecer del sábado, señalando y asesinando a 28 pasajeros que no pudieron recitar un credo islámico por lo que se supuso que no eran musulmanes, dijo la policía del país africano.

Los que no pudieron recitar la Shahada, uno de los principios de la fe musulmana, fueron baleados a quemarropa, dijo Ochwodho a la Associated Press

Diecinueve hombres y nueve mujeres fallecieron a manos de los insurgentes en el asalto al vehículo, dijo el máximo responsable de la policía de Kenia, David Kimaiyo.

Al-Shabab se atribuyó la responsabilidad del incidente a través de su emisora de radio en Somalia, diciendo que era en represalia por los registros efectuados por fuerzas de seguridad keniatas a principios de semana en cuatro mezquitas de la costa de Kenia.

El ejército de Kenia dijo que había respondido a los asesinatos con ataques aéreos más tarde el sábado que destruyeron un campo de los asaltantes en Somalia y mataron a 45 rebeldes.

"Estados Unidos condena en los términos más contundentes el horrible ataque de hoy del grupo terrorista al-Shabab contra civiles inocentes en Kenia ", dijo Bernadette Meehan, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional en Washington.

"Estados Unidos está con nuestros socios de Kenia en el esfuerzo por contrarrestar la amenaza del terrorismo y afirma nuestro compromiso continuo de trabajar con todos los keniatas para combatir estas atrocidades", añadió su comunicado.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, también condenó el ataque.

El autobús viajaba hacia la capital del país, Nairobi, con 60 pasajeros a bordo cuando fue secuestrado a unos 50 kilómetros (31 millas) de la localidad de Mandera, cerca de la frontera con Somalia, dijeron dos policías que insistieron en hablar bajo condición de anonimato debido a una orden del jefe de la policía de Kenia que dice que los agentes no deben hablar con los medios de comunicación.

Los dos funcionarios dijeron que al principio dieron el alto al autobús con la mano, pero como no paró los hombres armados le dispararon ráfagas de balas y, cuando eso tampoco funcionó, lo atacaron con granadas propulsadas por cohetes, explicaron.

Los asaltantes se hicieron con el control del vehículo y lo apartaron la carretera, donde ordenaron salir a todos los pasajeros, separando a los que parecían ser no musulmanes - en su mayoría no somalíes - del resto.

El sobreviviente, Douglas Ochwodho, director de una escuela privada de primaria en Mandera y no musulmán, dijo que viajaba a su localidad natal para las vacaciones de Navidad porque el centro había cerrado.

Ochwodho dijo a la AP que los pasajeros que no parecían somalíes fueron separados de los otros. A los no somalíes se les pidió entonces que recitaran la Shahada, un credo islámico que es una declaración de fe en un único dios. Los que no pudieron hacerlo fueron obligados a tumbarse. Ochwodho fue uno de los que tuvieron que tirarse sobre el piso.

Dos pistoleros empezaron a disparar a los que estaban en el suelo; uno comenzó desde la izquierda y otro desde la derecha, relató el sobreviviente. Cuando llegaron a él estaban confundidos sobre quien le había disparado, añadió.

Según cuenta, permaneció tumbado hasta que los hombres armados se marcharon y entonces corrió de vuelta a la carretera, donde paró a una camioneta que lo llevó de vuelta a Mandera. Hablaba desde la cama del hospital donde estaba siendo tratado por un shock.

Diecisiete de los 28 fallecidos eran profesores, de acuerdo con el comandante de la policía de Mandera.

La escasez de personal y la falta de equipamiento provocó una respuesta lenta de los agentes una vez recibieron la información de lo sucedido, dijeron los funcionarios, añadiendo que los asaltantes tienen armas más sofisticadas que la policía, que tuvo que esperar a refuerzos militares antes de responder.

Kenia se ha visto afectada por una serie de ataques con bombas y armas de fuego atribuidos a los insurgentes de al-Shabab, que están vinculados a al-Qaida, desde que en octubre de 2011 envió tropas a Somalia. Las autoridades dicen que desde entonces se han registrado al menos 135 incidentes, incluyendo el ataque al centro comercial Westgate en el que fallecieron 67 personas. Al-Shabab se atribuyó la responsabilidad de esos hechos en septiembre de 2013. El grupo terrorista dijo que también estaba detrás de otros atentados en la costa keniana a principios de este año y que causaron al menos 90 muertos.

Las tropas kenianas forman parte de la misión de la Unión Africana en Somalia, que refuerza al débil gobierno nacional respaldado por Naciones Unidas frente a la insurgencia de al-Shabab. El grupo ha seguido llevando a cabo atentados en la capital somalí a pesar de haber sido expulsado de Mogadiscio por los soldados de la misión en agosto de 2011. El ejército de Somalia, con el respaldo de la Unión, están hacienda avances en la toma de los demás bastiones de al-Shabab. Recientemente recuperaron la ciudad portuaria de Barawe.

Al-Shabab sufrió otro duro golpe con la muerte de su líder, Ahmed Abdi Godane, que fue asesinado en un ataque aéreo de Estados Unidos a principios de septiembre. A Godane le ha sustituido Ahmed Omar, también conocido como Abu Ubeid.

Kenia está intentando frenar el creciente extremismo en el país. A principios de esta semana, las autoridades cerraron cuatro mezquitas en la costa después de que la policía dijese haber encontrado explosivos y un arma de fuego en ellas durante un registro.

Algunos musulmanes creen que la policía colocó allí las armas para justificar el cierre de las mezquitas, dijo el viernes el funcionario de derechos humanos Jeled Jalifa, advirtiendo que los métodos empleados por el gobierno para frenar el extremismo podrían aumentar el apoyo a los radicales.

Una persona fue asesinada durante los registros en dos de las mezquitas el lunes. La policía dijo que baleó a un joven que intentaba lanzarles una granada.

El gobierno había dicho anteriormente que las cuatro mezquitas eran centros de reclutamiento de al-Shabab.

© 2014, La Prensa Asociada.

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