18 dic, 21:18 EST

Obama se embarca en activismo postelectoral


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WASHINGTON (AP) -- Con una reciente racha de activismo, el presidente Barack Obama está sacudiendo el estatus quo del gobierno y creando una nueva normalidad para sus sucesores.

Ya sea con la inmigración o el acceso a internet, el cambio climático o Cuba, Obama está preparando una base que, aunque frágil y sujeta al cambio, está definiendo cómo entra a sus dos últimos años de su presidencia y lo que deja para el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Desde que las elecciones del 4 de noviembre dieron a los republicanos el control total del Congreso, Obama ha actuado sin ataduras en política interior y exterior. La lista es importante. Además de adoptar acciones executivas para proteger a millones de inmigrantes de la deportación, asegurar objetivos climáticos con China y emprender una histórica apertura diplomática con La Habana, Obama ha buscado sostener nuevos lazos con el alguna vez esquivo Myanmar, impedir la explotación petrolera y de gas en la bahía de Bristol en Alaska y afirmar la "neutralidad de la red".

David Axelrod, ex asesor del presidente Obama, dijo que "él es alguien que buscó el cargo para abordar problemas grandes y persistentes, y ahora, en los últimos años de su gobierno, parece determinado a utilizar toda herramienta a su alcance para hacer tantos avances como pueda".

Asesores y colaboradores dicen que incluso si las acciones del demócrata pueden deshacerse, él está dando a la gente una prueba de cambio que será difícil revertir.

"Aunque sus poderes son importantes, tienen límite, por eso algunas de las acciones que ha tomado pueden ser revertidas por futuros presidentes", agregó Axelrod. "Pero ¿en realidad algún mandatario en el futuro volverá a romper relaciones con Cuba? ¿O poner a millones de trabajadores indocumentados que han vivido y trabajado aquí por años otra vez en la lista de deportaciones?".

Las elecciones de noviembre tuvieron un efecto liberador para el presidente a pesar de que ha infligido un alto costo a la agenda de su partido.

El sentir en la Casa Blanca el día después de la paliza electoral contra los demócratas fue que la única cosa peor que enfrentar a un Congreso dominado por los republicanos era seguir con el estancamiento de los cuatro años previos.

La política, por supuesto, sigue siendo un factor en las decisiones presidenciales, pero Obama ya no tiene que sopesar el efecto que sus decisiones tendrán para sus propios planes electorales o considerar las preocupaciones de demócratas vulnerables como lo hizo al aplazar sus acciones en inmigración.

Otra consecuencia de sus acciones es que éstas han expuesto fracturas dentro del Partido Republicano.

Los legisladores republicanos no han podido mostrarse unidos en una estrategia específica para deshacer las iniciativas del presidente en materia migratoria, y una minoría todavía cree que el partido debe reformar el sistema y dar vuelta a la página. El cambio hacia Cuba, aunque fue ruidosamente lamentado por los líderes republicanos, también divide al partido, porque hay legisladores de estados agrícolas y otros con posturas más liberales que tienen una visión más favorable de las nuevas relaciones con la isla.

Esas divisiones fueron evidentes el jueves, cuando el senador de Kentucky Rand Paul, quien es visto como aspirante presidencial, se volvió el republicano más destacado en dar la razón a Obama con lo de Cuba al declarar que medio siglo de embargo económico no ha funcionado.

"Si el objetivo es un cambio de régimen, eso evidentemente parece no funcionar, y probablemente castiga más a las personas que al régimen porque el régimen puede culpar al embargo por la adversidad", dijo Paul en una entrevista de radio.

Otros potenciales candidatos presidenciales republicanos como el ex gobernador de Florida Jeb Bush; los mandatarios Scott Walker, de Wisconsin, y Bobby Jindal, de Louisiana, y el senador Marco Rubio, de Florida, sí criticaron la decisión de Obama de abrir una embajada en La Habana y el alivio de algunas restricciones económicas y de viaje a la isla.

Pero sacar adelante su agenda no significa que Obama tenga el camino despejado. Tuvo una racha similar en diciembre de 2010, cuando después de ver que los demócratas perdieron el control de la Cámara de Representantes, aseguró un acuerdo con los republicanos para extender los recortes fiscales aprobados por el gobierno de George W. Bush, logró derogar la prohibición para que hubiera homosexuales en el ejército y la aprobación de un importante tratado nuclear con Rusia.

Pero con el tiempo el estancamiento regresó.

El ex senador Richard Lugar, un republicano de Indiana especialista en política exterior y quien ha apoyado la apertura hacia Cuba, dijo que la falta de acción en el Congreso ha hecho que Obama tome decisiones audaces con su autoridad ejecutiva. "El problema con las órdenes ejecutivas es que crean enorme antagonismo, respuestas muy emocionales de muchos miembros del Congreso", señaló.

Las acciones ejecutivas de Obama no son permanentes. Sólo el Congreso puede levantar el embargo económico contra Cuba. Las medidas sobre inmigración que anunció el mes pasado expiran en 2017. Sus ambiciones sobre cambio climático para acotar las emisiones en 2055 son más de una cuarta parte menores a las que eran en 2005 y los nuevos estándares de contaminación necesitarán el apoyo de futuros presidentes.

"Claramente el reloj sigue avanzando y él tiene muchas cosas que quiere lograr", opinó Simon Rosenberg, presidente de NDN, un centro de estudios de tendencia demócrata con sede en Washington y quien aboga por una reforma migratoria. "¿Cuánto durarán estas cosas? Ya lo averiguaremos. Pero sin duda Obama está dejando huellas en el terreno por donde avanza en su agenda".

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