BOGOTA (AP) -- Las autoridades confirmaron el martes el hallazgo en el suroeste del país de ocho cadáveres correspondientes a seis adultos y dos menores quienes habrían sido asesinados por delincuentes o en un ajuste de cuentas de narcotraficantes.
El suceso se produjo entre el 3 y 4 de noviembre en un remoto caserío en el municipio de Barbacoas, en el departamento de Nariño y a unos 550 kilómetros al suroeste de Bogotá.
Pero debido a lo apartada e insegura de la región, los cadáveres sólo fueron localizados y comenzaron a ser exhumados el domingo, cuando se encontró el primer cuerpo y hasta la noche del lunes, cuando culminaron las tareas, dijo Alvaro Lara, representante de la Fiscalía en Nariño.
"Manejamos dos hipótesis: un crimen a manos de un grupo al margen de la ley o un ajuste de cuentas por temas de narcotráfico", dijo Lara en entrevista telefónica. El funcionario dijo que los muertos, todos varones, pertenecen a tres distintas familias y ninguna de ellas de origen indígena como reportaron algunas autoridades el fin de semana.
Los hombres murieron por disparos de armas cortas, dijo Lara, asegurando que apenas comenzaban a hacer los análisis forenses y carecían de otros detalles. Sin embargo, aseguró que desde el lunes tenían un testigo bajo protección y que comenzaba a rendir su testimonio sobre qué ocurrió.
En Nariño actúan desde narcotraficantes, guerrillas y nuevas bandas paramilitares que disputan el dominio de rutas para traficar cocaína hasta el Pacífico y en lo que va de año se han reportado varias masacres de indígenas y otros moradores de la zona a mano de distintos grupos armados ilegales.
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